El arte como gramática

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Me intriga el lenguaje que utilizamos para hablar de arte.

Cuando asisto a encuentros con profesionales del mundo del arte contemporáneo me fijo mucho en el lenguaje que se utiliza, y cómo cambia respecto a otros contextos o en nuestra cotidianeidad.

A veces me resulta tramposo esconder conceptos una y otra vez bajo las mismas palabras, porque me da la sensación de que el propio disfraz es la fiesta en sí. Otras yo también me dejo llevar y me sorprendo utilizando ese mismo léxico.

Hay títulos, textos y autores que han marcado una línea idiomática evidente. Los estudios poscoloniales, los estudios feministas, los textos de Barthes, Foucault, Beatriz Preciado (por citar nombres inmediatos) son lugares donde encontrar una cierta manera de contar las cosas, que podría constituir un género literario aparte. En el ámbito académico español se me ocurre Estrella de Diego, a quien he tenido en dos ocasiones de profesora. Siempre me ha gustado la manera que tiene de emplear el lenguaje. Desde luego, a cualquier alumno en 5º de carrera, que viene de clases basadas en  diapositivas y apuntes, le impacta.

Me interesa mucho investigar en qué consiste esa manera de producir conocimiento y compartirlo, casi desde un punto de vista performativo. El artista- gestor- programador- crítico- comisario- educador adquiere a través del lenguaje una cierta manera de hacer y ser que me llama poderosamente la atención.

Adquirir ese lenguaje parece ser una condición sine qua non para hablar en ciertos circuitos. Hasta el propio cuerpo (la mirada, las manos, la voz) cambia al pronunciar ciertas palabras, a través de las cuales se produce la conversión al mundo del arte.

Una gramática (del griego: gramma: letra) y una sintaxis (del griego: orden) construidas de manera paralela a nuestra manera de hablar cotidiana. No es necesariamente negativo- es, y punto; lo que me interesa es reflexionar sobre el lenguaje que utilizamos. Nombrar las cosas, ya sabemos, es posicionarnos.

A veces en exposiciones, encuentros sobre arte y talleres me da la sensación de que el arte no es un lenguaje, un código de comunicación y un espacio de sensaciones físicas, sino que se ha convertido en un idioma que hay que aprender. El lenguaje es polimorfo, a veces invisible, múltiple; por el contrario, el idioma implica “otro mundo” en el que hay que introducirse, un léxico propio, una sintaxis dada. También un reparto de papeles.

Poco a poco voy elaborando una lista sobre palabras (sustantivos, abstractos en su mayoría, y verbos, algunos curiosamente convertidos en verbos de la primera conjugación, que es la manera de construir verbos nuevos) que aparecen en contextos de arte contemporáneo. Los campos semánticos son, a grandes rasgos: economía, identidad, estudio y sistema.

Arqueología
Producción
Generar
Proceso
Construir
Situación
Práctica
Lugar
Conocimiento
Investigación
Negociación
Representación
Dispositivo
Memoria
Archivo
Problematizar/problematizado
Plantear
Crítica
Contexto
Cuerpo
Control
Vigilancia
Cartografía
Eje
Estructura
Mapa
Mapear
Periferia
Centro
Poder
Canal
Investigación
Traducción
Estrategia
Operar
Sistema
Metodología
Resistencia
Materialización
Proyecto
Subjetividad
Espacio
Deseo
Afecto
Recepción
Público
Mediación
Información
Datos
Transmisión
Comunicación
Edición
Programación
Visibilizar
Documento

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