Arte con cabeza: 25 años en la Galería Elba Benítez

Creo que la Galería Elba Benítez es una galería imprescindible. Sus exposiciones son rigurosas y claras. Los artistas que representa, muy potentes. Y el propio espacio, la luz, y el paseo por el barrio siempre resultan apetecibles.

Elba Benítez abrió la temporada en Apertura con una exposición para celebrar estos veinticinco años de andadura profesional. Veinticinco años en los que la Galería ha consolidado su posición en las principales ferias del mundo, además de mantener una programación coherente y de convertirse en una referencia en el arte contemporáneo.

Ernesto Neto,
Ernesto Neto,”Um espirito da gravidade”, 2014.

La exposición, 25 años,  comisariada por la propia Elba Benítez, comienza con dos fantásticas obras de Juan Cruz y Ernesto Neto. La pieza Um espirito da gravidade del artista brasileño cuelga en una esquina con su optimismo y ese componente lúdico tan característico. Todavía resuena entre esas mallas tejidas la última exposición individual de Neto en la galería, en la que las instalaciones del escultor invadían todo el espacio.

cabello carceller
Cabello/Carceller, “Sin título (guirnalda)”, 1996.

Más allá se encuentran las imágenes inquietantes de David Goldblatt y sus escenarios vacíos. En un rincón se despliega Sin título (guirnalda) de Cabello/Carceller, que alterna la representación de dos cuerpos y juega en su repetición con la sensación de infinito. He tenido la suerte de asistir como alumna a talleres y charlas del colectivo, y siempre salgo más contenta, con más fuerza y con más ideas. Es curioso pensar que esta obra es de 1996; hoy más que nunca tiene sentido la posición reivindicativa de Cabello/Carceller: su reflexión en torno a los mecanismos de representación, las políticas de inscripción identitaria y sexual y la visibilización de otros cuerpos, otras miradas.

francisco ruiz de infante
Francisco Ruiz de Infante, “Homenaje a mis hermanos gemelos”, 1990.

En la sala contigua espera la obra de Francisco Ruiz de Infante, Homenaje a mis hermanos gemelos (1990), que interviene directamente en el muro de la galería. La estructura de yeso remite al proceso, a lo que está bajo la superficie pero muy cerca; la textura y el (no) acabado. Esos colores dicen muchas cosas desde la sencillez y el silencio.

En su última individual en la galería, el artista vasco realizó una performance junto a la coreógrafa Olga Mesa. Esa es otra de las marcas distintivas de la galería: trabajar en distintos formatos y soportes, obviamente dentro de las artes visuales, pero también prestando atención a lo escénico, programando eventos paralelos y entendiendo que el arte contemporáneo es un hecho expandido.

Justo al lado están las piezas de Carlos Bunga. En la misma línea de utilizar materiales “pobres” y casi de “ready made”, las obras de Bunga van más allá de soportes, técnicas y etiquetas (Untitled Model #1, #7, #9). Se trata de crear a través del material y el color construcciones espaciales que hablan de lo simple y de lo pequeño. Cardboard pack #2 apuesta igualmente por el material industrial esta vez desde la acumulación y la suma.

ignasi aballí
Ignasi Aballí, “Luz (ventanas)”, 1993.

El despliegue a través de módulos viene de la mano de Fernanda Fragateiro e Ignasi Aballí con dos fantásticas piezas. Luz (ventanas) de Aballí juega con las estructuras cuadradas y su repetición espacial, incluso desde la ausencia. La presencia del artista catalán cobra estos días especial interés puesto que el Museo Reina Sofía le ha dedicado una exposición, Sin principio sin final, que se inaugura a partir del 28 de Octubre y sobre la que hay mucha expectación. Fragateiro por su parte alude desde el título al neoconcretismo de Lygia Clark y su investigación en torno al arte conceptual y lo sensorial. Conjunto habitacional, After Lygia Clark,”Maquete para interior” está compuesto de estructuras industriales claramente minimalistas y que sin embargo van más allá y tienden un puente hacia el volumen del cuerpo y su desarrollo.

En esta sala de geometría, material industrial y repetición matemática llaman la atención las tres fotografías de Ana Mendieta. Resulta emocionante ver obras de la artista cubana después del mal sabor de boca que dejó la exposición de Carl André en el MNCARS, Escultura como lugar, 1958-2015, su primera gran retrospectiva en España. A lo largo de la exposición no había ni una sola mención sobre la que, además de ser su compañera profesional y personal, apareció muerta en circunstancias nunca aclaradas del todo. Mendieta representaba entonces y ahora la periferia, la performance desde la condición de mujer artista, el cuerpo, la tierra, el proceso, lo manual, el rito, y el activismo político desde la fuerza de la acción. Carl André era y es Nueva York, el minimal, la serialidad fría, la industria, la asepsia, una aparente neutralidad, el centro hegemónico. Esta dicotomía algo obsoleta, que parece que a estas alturas debería ser superada, volvió a manifestarse con toda crudeza en la exposición del MNCARS. Parece un poco contradictorio mencionar siempre a Carl André cuando se habla de Mendieta. A esto hay que responder que no hará falta insistir en este vínculo cuando se incluya a Ana Mendieta en las exposiciones y referencias a Carl André.

ana mendieta
Ana Mendieta, “Mujeres de arena. Fotografías documentando esculturas de arena en Miami”, 1983.

Precisamente por este contexto es reconfortante ahora mismo encontrarse con las obras de Mendieta. La serie Mujeres de arena. Fotografías documentando esculturas de arena en Miami (1983) funciona como un vestigio de los dibujos que la artista trazó en el suelo a modo de performance. Las formas son redondas, voluptuosas, inspiradas en el cuerpo de la mujer y sus recovecos, desde una reivindicación muy propia de los años ochenta y del arte feminista de ese momento. Es el cuerpo registrado en el espacio. Hoy la iconografía política de la mujer va más allá, pero permanece el enorme legado de Ana Mendieta desde esa supuesta práctica periférica y su propuesta, llena de belleza simbólica, profundidad y valentía política.

Recorriendo el resto de la exposición- Garaicoa, Armando Andrade Tudela, Mario García Torres, Lothar Baugarten– el espectador tiene la sensación de haber visto en menos de una hora una buena parte de las prácticas artísticas contemporáneas. Desde el site specific, pasando por la instalación, el vídeo, el ready made, el land art hasta la fotografía, la performance, el conceptualismo y el arte político. La exposición se extiende a otros espacios del barrio- una sucursal bancaria en la calle Fernando VI y una librería- para reflejar el interés de la Galería hacia su comunidad más próxima. Desde la hoja de sala, además, se da las gracias a todos los trabajadores de la Galería y las personas cercanas al proyecto.

Intentando no caer en idealizaciones ni hagiografías, pero también reconociendo un saber hacer, la exposición resulta muy inspiradora para estos tiempos de precariedad ontológica donde insistir en lo evidente se ha convertido en una resistencia política.  “25 años” da algunas ideas sobre cómo trabajar desde el contexto, con rigor y sobre todo con cabeza.

25 años

Galería Elba Benítez

c/ San Lorenzo, 11

28004 Madrid

Hasta el 7 de Noviembre

Artistas participantes: Ignasi Aballí, Armando Andrade Tudela, Lothar Baumgarten, Carlos Bunga, Cabello/Carceller, Juan Cruz, Gintaras Didžiapetris, Fernanda Fragateiro, Hreinn Fridfinnsson, Carlos Garaicoa, Mario García Torres, David Goldblatt, Cristina Iglesias, Ana Mendieta, Vik Muniz, Ernesto Neto, Francisco Ruiz de Infante, Alexander Sokurov, Francesc Torres, Valentín Vallhonrat

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